En astrología, Plutón se dedica a sacar todo aquello «que huele mal» de debajo de las alfombras. Si tenemos en cuenta que Capricornio representa las estructuras que sostienen la sociedad, como los gobiernos, los bancos, las instituciones, la economía, etc. podemos ver enseguida cómo, desde que Plutón entró en Capricornio en 2008, toda la mierda está saliendo a la superficie, incluso en instituciones como la familia real española que antes eran intachables. El caso Gürtel, el caso Palau, el robo de bebés en hospitales, el caso de Matas, etc. Uno detrás de otro. No se habla de nada más que no sea corrupción, mangoneo, crisis financiera, etc. Para un astrólogo, leer los periódicos es presenciar a Plutón en Capricornio; la materialización de su significado es tan real, tan obvia, que las sospechas de una posible casualidad histórica se desvanecen.
¿Y qué pide Plutón? Que se limpie aquello que está podrido, que muera y se transforme en algo nuevo. Por eso ahora nos lo muestra con tanta claridad. Pero no está solo, porque ahora el diálogo que entabla con Urano en Aries está en uno de los 7 puntos álgidos que sucederán hasta el 2016. Urano en Aries es el inventor pionero que ve el potencial que subyace a las cosas y a las situaciones y a partir de ahí construye una gran revolución con una energía arrolladora. La descomposición de las estructuras económicas y de los estados no deja otro remedio que ser valiente, dejar atrás todo lo que conocíamos hasta ahora y construir un mundo diferente.
- Si no podemos esperar nada de los estados porque hace tiempo que perdieron su poder (que nunca sirvió al pueblo)
- Si no podemos esperar nada de los políticos porque las mentiras fluyen continuamente de sus bocas
- Si no podemos esperar nada de unos sindicatos aburguesados
Lo único que nos queda es construir algo nuevo que tenga algún sentido. Los dioses del cielo reclaman una revolución. Ahora es el momento.


